El comienzo. Entré en la interpretación casi por accidente: un amigo participó como figurante en una película y me contó su experiencia. Fui a ver de qué iba aquello… y acabé metido en un rodaje. Me impresionó ver cómo el trabajo de tantas personas cobra vida en pantalla. Desde entonces supe que ese era mi lugar.
Mi primera oportunidad ante la cámara confirmó lo que ya intuía aquel día del rodaje: quería dedicarme a esto con disciplina y alegría. Cada proyecto se convirtió en una escuela distinta, un lugar donde aprender, escuchar y crecer.
Foto personal de rodaje. © Toni Domínguez